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Charlando con Juan Jacobo Hernández

Josué Quino

(1ª. Parte de dos)

Juan Jacobo Hernández es Madre/Padre de todo un movimiento en pro de la defensa de los Derechos Humanos y Sexuales de las personas LGBT+, que aún continúa el día de hoy.

Tuve la fortuna de que él me tomara del brazo para marchar en la ciudad de México durante la 1ª. Marcha del Orgullo Homosexual en 1979, que así se llamaba, y que después me invitara a formar parte de FHAR (Frente Homosexual de Acción Revolucionaria), y en la organización de las subsecuentes Marchas del Orgullo.

Posteriormente estuve trabajando a su lado la pre-producción de la obra de Teatro “El Edén”. Al finalizar una de las funciones, Juan Jacobo pidió la palabra para informar, por primera vez la noticia de que se había detectado una enfermedad que estaba matando solo a homosexuales.

Entre las demás actividades que Juan Jacobo ha realizado, fue la creación del Colectivo Sol, una de las OSCs más importantes en Latinoamérica que maneja temas de diversidad sexual y VIH/SIDA. De igual manera trabajó como editor y director de varias revistas para el sector LGBT de México y América Latina.

Del otro lado”, fue una revista editada por Juan Jacobo en la que presentaba textos, artículos y fotografías explícitas dirigidas a la población LGBT.

Entre 1992 y 1995, se publicaron 20 números que contenían una serie de entrevistas que en su momento causaron furor, y que hoy 30 años después, se han convertido en un referente muy claro de lo que ocurría en esa época con lo que hoy conocemos como acrónimo LGBT+

Desde hace un par de años, Juan Jacobo Hernández se ha dado a la tarea de rescatar algunas de esas entrevistas y publicarlas en el primero de seis libros, que tendrán los colores del arcoíris, intitulado “Voces del otro lado”, que fue presentado por Juan Carlos Hernández Meijueiro (que en paz descanse) en uno de los auditorios de la Universidad Autónoma de Querétaro.

Después de la presentación del libro, Juan Jacobo tuvo una maravillosa charla en la cual nos presentó los orígenes de la Marcha del Orgullo Homosexual de 1979, y la manera en que los movimientos feministas previos, nos orientaron y motivaron en nuestro actual andar.

La Maestra Alejandra Martínez, coordinadora del Departamento de Género de la UAQ, realizó este evento como el primero de manera presencial posterior a la pandemia de COVID.

Posteriormente, y con el objetivo de encontrar la manera de generar nuevos activistas y militantes de las causas LGBTianas en general, y en Querétaro en particular, le pedí a Juan Jacobo que me regalara una entrevista, a lo que accedió gustosamente.

Me senté al lado de un hombre guapo, sonriente, de lustrosos dientes, con una mirada brillosa, fluctuando siempre entre pillo y amoroso, con un cabello muy bien peinado a lo largo de 80 años.

Sabía que hablar con él era hablar con un acervo histórico, no era una IA (Inteligencia Artificial), era una IH (Inteligencia Humana) de piel muy dura y curtida por el tiempo, dueño de un sentido del humor ácido y sin autocensura. Carácter fuerte, y tierno al mismo tiempo.

Entre las mil cosas que le aprendí en los 5 o 6 años que trabajé a su lado a principios de los años 80´s, fue que a las palabras no hay que tenerles miedo, que siempre hay que decir lo que pensamos, lo que sentimos, sin temor a equivocarnos, y si eso llegase a ocurrir, el mundo no se acabaría. Que contrariamente a lo que pensamos, equivocarnos nos ayuda a aprender, a crecer, a ser.

Lo que comenzó siendo una entrevista muy formal, para mi beneplácito, y espero que también para ustedes, se fue convirtiendo en una charla entre dos queridos y viejos amigues: Maestre y Alumne.

Josué Quino.-            ¿Cuál es tu definición de Militante?

Juan Jacobo Hernández.-    Los militantes. Las mil y tantas. Bueno, pues tiene que ver con la milicia. Eres un soldado de una causa.  Militas, te adhieres a una causa y militas. Y el militante puede ser nada más militante en un Partido, en una Iglesia, en una causa. Militar y ya. Hacer trabajo.

JQ.-    Tú dentro del movimiento Elegebetiano, ¿te consideras un militante?

JJH.-   Bueno, claro, yo milito por la causa de la dignidad de los homosexuales. Y soy activista porque hago cosas en función a esa militancia. Si yo creo en cosas, yo creo que tenemos que rescatar de la ignominia a mucha gente, ayudarles a salir a ser ciudadanos dignos, a vivir vidas felices. Yo milito por esa causa, pero no me quedo en la militancia, yo paso al activismo.

JQ.-     ¿Cómo era antes el activismo?

JJH.-   El activismo es simplemente realizar acciones, públicas generalmente, que estén en concordancia con las causas con las que militas.

JQ.-     ¿Cómo ves el activismo ahora?

JJH.-   Hay poco activismo ahora. Hay mucha militancia, pero poco activismo. Hay activismo en algunas acciones, por ejemplo, de lo que hace Alaín Pinzón. Él es un militante y un activista paradigmático.

JQ.-     ¿Qué significa eso?

JJH.-   Modelo. Que es un modelo de activismo. Él cree en la causa, y la causa es medicamentos para todos, atención médica, salud digna, todo el conjunto de demandas que se hacen para algo. Él milita para esas causas. Pero actúa cuando esas causas no tienen repuesta.

JQ.-     He leído discusiones en twitter, donde algunas personas critican a otras personas porque dicen que por solo poner un twitter ya son activistas.

JJH.-   Es que hay niveles del activismo. Hacen acciones, al menos digitales, abordando temas de su interés, y ellos a lo mejor se consideran activistas. Hacen acciones, hacen actos. Ahora, la trascendencia de esos actos, está en veremos, porque la trascendencia de los actos presenciales es mucho más fuerte que la trascendencia de los actos digitales, aunque cuando vienen las avalanchas, a lo mejor ahí si función el activismo digital. Pero no siempre funcionan en todos lados.

 JQ.-    Tú acabas de cumplir felices 80 años. ¿A qué edad comenzaste tu trabajo en la militancia y/o en el activismo?

JJH.-   Yo primero fui un activista. En la preparatoria.

JQ.-     ¿Qué hacías?

JJH.-   Pues salíamos a protestar por el alza de los camiones. Yo no estaba metido en ningún grupo, ni asistía a ninguna reunión, pero seguía las convocatorias que hacían los militantes. Nos convocaban para que protestáramos, para que marcháramos, para que tomáramos camiones, para lo que gustes y mandes. Así empecé yo mi activismo.

JQ.-     Siendo activista.

JJH.-   Mi lucha empezó como activista.  Ya después me metí a grupos y militar por causas.

JQ.-     Entonces, ¿cuándo pasas a la militancia?

JJH.-   A la militancia paso cuando entro al Frente de Liberación Homosexual. Ahí empiezo a militar por las causas de los homosexuales… Es ahí cuando paso a tener un papel más significativo, no nada más a estar en la bola.

JQ.-     Desde que tú iniciaste en la militancia, hace 65 años, me gustaría que me compartieras la diferencia que tú ves de los activistas y militantes, de cuando tú comenzaste, a los activistas y militantes de los que tú ves que hay ahora, en esta segunda década del Siglo XXI.

JJH.-   Los contextos son totalmente diferentes, entonces, la respuesta para la acción, también es totalmente diferente. Mira, te puedes dar cuenta del espíritu de la época a través de las fotografías. Si tú recorres la iconografía de finales de los 60´s, de los 70´s, y principios de los 80´s, esas imágenes de la gente que sale, los rostros, los gestos, los atuendos, las demandas, te dan el color que había en ese momento. Te dan el tono que había. Las fotos, por ejemplo, de los presos detenidos por el ejército en Tlatelolco; el dramatismo de las fotos en blanco y negro; las modas del atuendo cómo la gente se vestía, eso te da a ti una idea, sin ninguna palabra, cuál era esa atmosfera, y es totalmente diferente hoy no tiene nada que ver con eso, nada, nada que ver.

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