EntrevistasPortadaTrans

Charla, de cerquita, con Samantha Flores

Última parte de algunas etapas de su vida.

Samantha, ¿qué pasa con las mujeres trans después de los 35 años?

Mira, la verdad no lo sé, porque es curiosísimo, yo a las mujeres trans que conozco es porque ahora se lanzaron [para cargos públicos], pero nunca he tenido trato con ninguna de ellas. Pero si puedo decirte, porque lo sabe todo el mundo médicamente, que por ejemplo, hay una niña que hace show en el “Max” y que es una super cuero, que está inyectada de piernas, muslos, busto, ¡todo!, a ella tarde o temprano, el riñón no le va a resistir. Nunca llegan a los 50 años por eso, porque los riñones se desbaratan, y nos ha tocado verlo en muchas. Vi a una niña de gris, con unas nalgas ¡impresionantes!, ¡un culo divino! ¿Cuántos litros de aceite tiene metidos allí?, ¿en cada nalga?, ¿cuántos litros tiene metidos en una sola?

Acuérdense que ya fue nacional, y yo diría internacional, el caso de Alejandra Guzmán, y no tenía el aceite que tienen estas niñas. ¡Tuvo 36 operaciones, Alejandra Guzmán!, para sacarle el líquido que tenía. Pero sucede una cosa, se pone una inyección en las nalgas, y no se te queda ahí el líquido, se revuelve como masa del pastel, por eso fueron 30 y tantas operaciones de Alejandra, para quitarle un poquito de ahí, otro poquito de allá, otro poquito de aquí, y así ¡estuvo a punto de perder la vida!, de todo lo que se metió. Así es que imagínate, el rollo qué tiene esta niña, ¡que es bellísima!, pero esta joven, ¿cuánto tiempo va a aguantar?

Además hay otra cosa: el aceite lo va absorbiendo, pero tiene que volverse a inyectar, porque las dos nalgas, son como dos globos que en lugar de oxígeno de aire, tienen aceite, y se va absorbiendo ese aceite, y se tiene que volver a inyectar, para seguir conservando esa curva maravillosa.

Eso pasa con aquellas chicas que se inyectan, pero ¿qué pasa con las que no…?

¡Todas se inyectan! y sí no sé si no se inyecta nada, no les pasa nada. Yo tengo dos amigas trans, en la casa de día donde yo estoy como adulto mayor. Una de ellas iba a venir conmigo, pero su mamá se enfermó y tuvo que quedarse cuidando a su mamá. Tiene 59 años, está a punto de cumplir 60, y está perfectamente bien, porque no se ha inyectado nada. Usa camisones sueltos, tiene bonitas piernas, usa camisón mini, y se ve muy bien, inclusive ni los senos tiene. Ha tomado hormonas, pero tiene unos pequeños senos, y como es muy femenina, pasa tranquila, el pelo largo y todo, ya está a punto de cumplir 60 años, y tiene 15 años por delante.

Hay otra, que esa si es un caso: es abuela. ¡Abuela!, y ella es mujer femenina, porque su identidad es femenina, pero le siguen gustando las mujeres, como hombre, y es abuela de que se casó, tuvo hijos, y sus hijos tuvieron hijos, y son sus nietos. Ella es femenina 100%, ella tiene 60, pero representa 50. 40. Si ella dice que tiene 49 años, se lo creen. Claro, ¡las hormonas! El pelo se le hace precioso, el cutis lo tiene precioso. Entonces, ¡sí pueden tener una larga vida!

Acabas de mencionar esta casa de paso de día, que tú creaste e inauguraste. ¿Cómo se llama?

Se llama “Vida Alegre”, y puede ir toda la gente LGBTTTI mayor de 60 años. Nosotros trabajamos en esa casa con la puerta abierta, puede entrar ¡todo mundo! Y es muy chistoso porque nos regalan galletas, nos regalan paquetes de dulces, y todo.

Había una señora, pobrecita, que se sentaba en la banqueta, porque es el paso del Metrobús al Metro, pues van y vienen de un lado para otro, y pasan como 800 o mil gentes diarias. Es una señora, que se sentaba en el suelo, ponía su rebozo para vender dulcecitos y eso, y tenía un niño lindo, de cuatro años, y algún día el niño andaba en la calle de curioso, y se acercó a la puerta de nosotros, y yo le di unas galletas, y otro día le di unos dulces, y me preguntó: -“Señora, ¿de qué edad podemos entrar?”, -“¡De cuatro años!, le dije. Así que, si tenemos uno de cuatro años, ¡desde los cuatro años, ya pueden entrar!

 En realidad es para personas mayores de 60 años, LGBTTTI, y ahora, actualmente resulta que la tercera parte de la gente que nos visita es heterosexual, porque yo he aprendido a través de esta trayectoria, de que el ser humano ha padecido, todos, todos, todos nosotros hemos padecido, y a veces desde niños, es abandono y soledad. En la adolescencia estás solo, y no sabes qué hacer, o ¿qué rollo?

De bebé, de bebé, tienes que llorar para que tu mamá te dé el pecho, te mueres de hambre y lloras, entonces tu mamá ya sabe que tiene darte el pecho, y todo. Está probado que si a un bebé la mamá no lo abraza, en el calor de la mamá, el niño se muere. Entonces, necesitamos cubrir ese abandono, y esa soledad.

Y aquí lo hacemos porque el adulto mayor, el abuelo mayor, si tiene dinero no tiene problemas, es muy bien aceptado, pero si no tiene dinero, es un poquito como que “hay, ¿para que trajiste a tu papá?, ya sabes cómo molesta, y alborota a los niños, y rompen cosas”, o “mejor ni lo invites”, o “no, no vayas a invitar a tu papá, por favor, luego se pone a bailar y todo”.

Y el adulto mayor es peor por eso: se pone a bailar, se pone a contar chistes para lucirse, y todo, y la fiesta desluce porque él quiere ser el centro. Somos discriminados, no solamente el heterosexual. Pero en algunos casos, como el mío, por ejemplo, el adulto mayor Trans, somos invisibles, nadie sabe que existimos.

En una ocasión, tú comentabas que los adultos mayores se retiraban de la vida, como que regresaban a sus casas, a su soledad.

Pero eso es el heterosexual, el que regresa a su casa solo, a su cuarto, porque pierde interés, ¡eso es horrible! Porque, por ejemplo, nosotras nacimos solas, nos quedamos solas, y morimos solas, ¡ya sabíamos eso! Yo cuando decidí ser una mujer trans, número uno: sabía que iba a perder a mi familia; número dos: iba a perder a mis amigos, porque yo oía lo que comentaban. Pero lo más importante, lo más importante: ¿de qué iba a comer? ¿quién me iba a dar trabajo? No es tan fácil, así eso es lo que pasa.

Pero en la tercera edad , todo mundo lleva la desventaja, a menos que tengas dinero. Pero si no tienes familia, ¿a quién recurres? Como la gente gay, que no tenemos familia. Y es peor para él que tiene familia, porque después de criar a una familia, de darle educación a sus hijos, comida, sustento y todo, lo hacen como un lado.

“Vamos a tener el cumpleaños de mi hijo, pero mi mujer no quiere que vayas”,no te pongas a bailar con la señora”; “papá, vamos a festejar la primera comunión de mis niños, pero mi marido no quiere que vayas, porque enseguida te pones a bailar, y hablar con tus cosas, a mariconear con las señoras,” y no les gusta, y son discriminados. Solamente que tengas dinero, porque “ay, va a venir el abuelo y nos va a traer, nos va a dar”, así es el ser humano.

¿Dónde está la casa?

Está en la calle de Xola. Está el Metrobús Xola, y está el Metro Xola, y estamos exactamente a la mitad. Y es facilísimo conocernos, porque tenemos una puerta y una ventana. La puerta tiene un techito, y del techito colgamos una bandera [arcoíris], y ponemos otra bandera en la ventana, cubrimos la ventana con otra bandera gay. Nos pusieron asta bandera, y ahí ponemos la bandera gay. Desde que te bajas del Metrobús, ves el asta de la bandera de gay.  Si pasas por el Metrobús, pues ves una bandera o ves otra, que llama la atención. No ves una, no ves dos, ¡ves tres!

Tenemos clases de yoga, tenemos clases de relajación, de mentalización; tenemos un doctor, un psicólogo, tenemos cine club los sábados. Pero todo el tiempo, hay un salón de reunión, donde como estamos ahorita, has de cuenta esa mesa, y esta mesa, para platicar y tomar galletas, y tomar café y platicar.

Esta fue solo parte de una charla que tuvimos con Samantha Flores, que mujer Trans nació en Querétaro, a mediados del Siglo XX, pero que físicamente llegó al mundo en 1930.

Gracias Samantha por compartirnos algunas de las historias que han conformado tu vida a lo largo de más de 90 años.

Sam: Sigue siendo TÚ: feliz y ayudando a las personas de la Comunidad LGBT de la 3era. Edad.

Leave a Reply

Back to top button