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Charla, de cerquita, con Samantha Flores

4a. de 6 partes

¿Dónde, cuándo y cómo nace Samantha Flores?

Agustín Lara. “El Músico-Poeta”, “El Flaco de Oro”. 1940

Samantha, a los 18 emigras a la Ciudad de México, y tu papá te inscribe en la Escuela Bancaria Comercial, la que aún está en la esquina de Insurgentes y Reforma en, la hoy, Ciudad de México.

Si, sobre Reforma, entrabas sobre Reforma. Pero yo no quería estudiar eso, yo quería estudiar piano, y ya tenía 2 años, casi 3 años estudiando piano, y lo que quería yo era estudiar piano, pero mi papá no quiso, porque con la mentalidad del provinciano, y una fábrica, y unos obreros, y todo eso, me dijo: -“Vas a terminar en una cantina tocando el piano”. Y yo pensaba ¡como Agustín Lara! Pero para entonces, en esa época, mi ídolo ya era Cole Porter, y no sabía entonces que él era gay. El “Begin the Beguine”, “Night and day”, y todas esas eran mis canciones predilectas. Mi primer disco de esos de 78 revoluciones que compré, era la música de Cole Porter. Y,  te digo, lo chistoso es que en aquel tiempo yo no sabía que él era gay.

Cole Porter. 1940

Y así es que mi vida gay comenzó muy padre, porque comenzó con amor, con ternura, con educación, y él era fisicoculturista en barras y en argollas, y era tan bueno, que fue a las olimpiadas del 57, pero también era muy un intelectual, conocía a todos los poetas y todas las canciones de Zarzuela, si todo yo lo conocía, fue gracias a él. Así es que fue muy lindo porque hubo amor, hubo educación, pero no sexual, yo pensé que sexual, pero digo, no me acuerdo si la tenía chica o grande, gorda, flaca, cabezona, no me acuerdo, no tengo idea. Y si él me hubiera dicho: -“Chúpamela”, yo ¡encantada de la vida! Pero no fue así. Del único acto sexual que yo me acuerdo, es que bajábamos del cerro y a mi me escurría todo el semen por las piernas. Si me hubiera penetrado, me hubiera dolido y lo hubiera recordado, porque después pasó ¡y si lo recuerdo!

¿Con él?

No. Con otro. Con él fue un romance muy lindo, muy tierno. Fíjate que tiempo después, nos veíamos en un hotel de un pueblito de Orizaba, y le dije: -“Algún día, nos van a cachar, y para no lastimar a nuestros papás, hagamos un pacto: si te caen a ti, me hechas la culpa a mi, y si me caen a mi, te hecho la culpa a ti”. Y, si, me cachó mi mamá, ¡y me hecho la culpa a mi! (Ambos reímos estrepitosamente).

Fíjate, como ahorita nos reímos, pero ese acto, hizo que nunca más me volviera a enamorar. En el fondo, en el fondo, psicológicamente, quedé lastimado, desconfiada del hombre, y desde entonces los cuatro o cinco romances que he tenido, ¡yo los he terminado!

Laura León. “La Tesorito”. 90´s

Hubo uno con quien, si hubiera existido la ley de casamiento en la época, me hubiera yo casado con él, porque mi papá lo amaba, lo adoraba, pero yo no quería nada con él, y ¿sabes qué se dormía en la puerta de mi departamento para que yo le abriera? Y me decían mis vecinos: –“No seas mala, Samantha, pobre Roberto durmió en la puerta de tu puerta (sic), lo invitamos a que se viniera con nosotros, a nuestro departamento y él dijo: -“No. Aquí me voy a quedar”. Tuve que irme a Estados Unidos, para que no me persiguiera. ¡Pues me persiguió a Estados Unidos! Guapísimo, lindo, pero resultó ser que en nuestra relación ¡yo terminé siendo su mamá! ¡Y eso no era posible! Yo le decía que seguimos viviendo juntos, “porque yo te amo, yo te quiero muchísimo, pero vive tú, tu vida. Estás guapísimo, estás buenísimo, además”. Cada vez que veníamos de una fiesta, le decía yo: –“A ver, ¡saca los papeles que traes en la bolsa!”, y se reía, y sacaba los papeles donde traía los teléfonos ¡hasta de mis amigas!, ¡por favor!, ¡de lo guapo que estaba! ¡Laura León, se hizo amiga mía, para bajarme al marido!, ¡y ella me lo confesó!, pero en el fondo era un niñote ¡y termine siendo su mamá! Entonces ya le decía yo vamos a seguir viendo juntos pero tú puedes conseguir los galanes que quieras tan guapo eres tan lindo tan bueno trabajador y todo no Nada más que tuve un error le dije vamos a hacer comadres, y eso no lo acepto. Primero me fui a Veracruz, y me siguió a Veracruz, y después me fui a Los Ángeles, y me siguió a Los Ángeles, me fui a las montañas de Los Ángeles con otro amigo, diciéndole a todos mis amigos que me iba a ir a San Francisco, y ahí ya dejó de perseguirme. Muy linda gente…

Samantha, tu viviste una época, en la Ciudad de México, donde había muchísimos cabarets, grandes bares, estos lugares de enormes espacios, que yo solo podía verlos cuando los estaban limpiando.

 Te cuento que yo no podía entrar, porque no tenía edad para entrar. Comenzando Reforma, del lado de donde está ese hotel tan grande, que no me acuerdo cómo se llama, en la merita esquina de Reforma y la avenida del Monumento a la Revolución, había un lugar cercano que se llamaba “Waikiki”, y el show era Tongolele, pero no me dejaban entrar, pero yo me colaba, a la hora del show, que entonces era a las 11:00 de la noche, 10:30 de la noche, no como ahora que es a la una, en aquella época era a las 10:30, 11. Entonces esperaba oír la música, (realiza armoniosos sonidos guturales de tambores), corría yo por las escaleras, ¡las escaleras eran altísimas!, me asomaba tres minutos como máximo, y me echaban fuera enseguida. No entraba yo, llegaba hasta ahí. Pero era así como en las películas de las cabareteras ahora, las mesas alrededor de la pista de baile en el centro, y después el foro donde salía el show, y ahí la Tongolele, toda tirada en el suelo, bailando, ¡y todo eso!, bueno, ¡yo soñaba!

Samantha, ¿cuándo nace Samantha?

La respuesta la conoceremos en la próxima entrega de esta entrevista.

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