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Kafka

El poder de la escritura

Nació en Checoslovaquia el 3 de julio de 1883, y falleció el 3 de junio de 1924, a los 40 años.

Kafka estudió Derecho. En el día trabajaba en una compañía de seguros, y durante las noches y las madrugadas escribía novelas y cuentos       que plasmaban a los hombres contemporáneos de hace 100, contando historias donde los personajes vivían atrapados del burocratismo, eran presos de la angustia, sufrían culpa, frustración, y soledad.

Es autor de “América”, “El Castillo”, “El Proceso”, “La Metamorfosis”, entre otros textos. De este último, presentamos el primer párrafo:

Una mañana, tras un sueño intranquilo, Gregorio Samsa se despertó convertido en un monstruoso insecto. Estaba echado de espaldas sobre un duro caparazón y, al alzar la cabeza, vio su vientre convexo y oscuro, surcado por curvadas callosidades, sobre el cual casi no se aguantaba la colcha, que estaba a punto de escurrirse hasta el suelo. Numerosas patas, penosamente delgadas en comparación al grosor normal de sus piernas, se agitaban sin concierto.”

A los 40 años, Franz Kafka, quien nunca se casó y no tuvo hijos, estaba caminando, mientras comenzaba a nevar, por un parque en Berlín un día previo a la Navidad, cuando vio a una niña que lloraba porque había perdido a su muñeca favorita. Ella y Kafka buscaron la muñeca sin éxito.

Kafka le dijo que se encontrara con él allí al día siguiente y que volverían a buscarla.

Al día siguiente, horas antes de la Noche Buena, no habían encontrado la muñeca, pero Kafka encontró una carta “escrita por la muñeca” y que la había dejado en un poste de luz cubierto de nieve, que decía:

 “Siento haberme ido en Navidad, pero tuve que hacer un viaje para tomar un poco de sol, ya que en Berlín hay mucho frío y no me quiero enfermar. No llores. Te escribiré sobre mis aventuras. “

Así comenzó una historia que continuó hasta el final de la vida de Kafka.

Durante sus reuniones con la niña, Kafka le leía las cartas de la muñeca cuidadosamente escritas con aventuras y conversaciones, que la chica encontró adorable.

Finalmente, Kafka compró una nueva muñeca para el verano y le dijo a la pequeña que ya había regresado a Berlín. Al entregársela, la pequeña dijo:

No se parece a mí muñeca en absoluto“.

Kafka le entregó otra carta en la que la muñeca escribió: “Mis viajes me han cambiado. De hecho, tomé tanto sol, que si vez el color de mi piel ya no es tan pálido como antes de iniciar mi viaje”.

 La niña le quitó el gorrito y revisó su carita y no conforme, levantó la faldita de la muñeca y asombrada gritó: “¡Tiene piel oscura!”, y abrazó feliz a la nueva muñeca, y la llevó con ella a su hogar.

Un año después Kafka murió.

Muchos años después la niña, ahora adulta, encontró una carta dentro de la muñeca. En la pequeña carta firmada por Kafka estaba escrito:

Todo lo que amas probablemente se perderá, pero al final el amor volverá de otra manera. “

Cuando creemos perder algo, la verdad es que se ha transmutado, ha cambiado la apariencia con la que originalmente lo habíamos conocido, pero ahí sigue con nosotros. Todos los cambios son buenos, solo tenemos que entender el verdadero motivo del cambio, porque

Por algo pasan las cosas.

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