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VIHve Libre

El infierno de todas, todes y todos, tan temido

Fue tan simbólico este fuego…

“Al no tener respuesta de la autoridad, porque querían dialogar… prendieron fuego a unos sillones, un fuego que voló tan alto y tan libre que terminó por descubrir el emblema de la secretaría que se mantenía oculto detrás de un plástico negro que no soporto el intenso calor que se sentía fuerte a más de 5 metros de distancia…”

Palabras de un joven viviendo con VIH quien asistió a la manifestación del 1o de Dicembre.

¡No criminalicemos las protestas ciudadanas!

Si se trata de criminalizar algo, que sea a las instituciones que no cumplen con el trabajo por el cual les están pagando.

Durante meses Alaín Pinzón, solicitó a la directora de CENSIDA hablar con ella con la finalidad de acordar nuevas acciones para reforzar el trabajo de las Organizaciones de la Sociedad Civil de lucha contra el SIDA ya que, desde que inició el mandato de López Obrador, se recortaron los apoyos para que estas organizaciones continuaran realizando su trabajo de pares, y además bajó el porcentaje de recursos etiquetado para atención y prevención del SIDA en todos los servicios médicos, como el IMSS, además de que el país ha caído en una terrible situación de desabasto de todo tipo de medicamentos, pero la falta de los antirretrovirales puso en peligro la vida de muchísima gente, desde niñas y niños, hasta personas de la 3ª. edad.

Al no se recibido por la directora, quienes asistieron a la manifestación volcaron en enojo, y al intentar ingresar para hablar con ella les prohibieron el acceso, por lo que enardecidos comenzaron a hacer pintas, a romper vidrios, a sacar parte del mobiliario a la calle, quemando un sillón que movilizó a los bomberos.

No es la primera vez que ocurren situaciones de está índole, donde, ante la negativa de las autoridades de entablar un diálogo para solucionar las cosas, con miembros de la sociedad civil, estas se han negado, generando con esto protestas de todo tipo. De todo tipo.

A partir de estos actos de gran resonancia, es importante aclarar una serie de puntos:

A la ciudadanía en general:

Nunca fue la intención de Alaín Pinzón, director de VIHve Libre, hacer sentir, a quienes no abandonaron el edificio, esa angustia, ese miedo, ese temor, ¡terror! de poder morir en los siguientes minutos, sin que las autoridades (que son quienes tienen el poder, el dinero y LA OBLIGACIÓN de darnos salud), nos han hecho sentir que nos van a dejar morir en la calle, por vivir con VIH o por haber desarrollado el SIDA.

Lo hemos vivido a lo largo de estos 40 años, y recientemente ha sido muchísimo más fuerte este acoso, esta gana de lastimarnos, de hacernos ver ante la ciudanía, que no valemos nada, que no somos nadie, que “no les compramos medicamentos, ¿para qué?, si ya se van a morir”.

Todo eso es tortura institucional. Y la tortura en México se castiga según los artículos 19, 20 y 22 de nuestra Constitución Política Mexicana.

Eso que vio/vivió la gente, y que repetimos: no estaba previsto, fue solo una mínima parte de lo que nosotres, nosotras, nosotros hemos sentido cada minuto de nuestra vida cuando hay desabasto, y lo vivimos también cuando los médicos, los doctores se niegan a atendernos de manera profesional. Sin pretenderlo, vieron/vivieron solo un poquito de todo ese infierno que sentimos cada vez que se nos repudia.

 Por ejemplo, VIHve Libre tiene documentada toda una serie impresionante de recetas no surtidas por el IMSS, que ellos han cubierto. Pero lo más impresionante son los casos donde en los hospitales han corrido a jóvenes que viven con VIH y en etapa de SIDA, porque les hacen falta camas, o no los han querido recibir, y gracias al trabajo comunitario de VIHve Libre, los han podido rescatar, les han salvado la vida y aquí están, y siguen viviendo y siguen trabajando, y siguen produciendo y siguen siendo gente de bien que paga sus impuestos.

Aunque, tenemos que reconocer también que, en otros casos, no lo han logrado, siendo las instituciones las culpables, quienes, por su abandono y su negligencia, han asesinado a estos otros pacientes.

Fue un micro momento de todo ese infierno que día a día sufren las mamás, las abuelas, los tutores de niños, niñas, que viven con VIH, cuando van a pedir su medicamento y le dicen que no hay. Y en esa clínica saben de sobra que, si una persona deja de tomar sus medicamentos cada 24 horas, el virus se reactiva de inmediato, volviendo mucho más agresivo que antes. Como también saben, en todos esos hospitales, que nos dan los medicamentos contados: solo para 30 días. Y ahí, en ese momento, nuevamente se comienzan a encender las llamas del infierno institucional, llamas que van en franco aumento minuto a minuto que pasa.

Y entonces comenzaron a presionar.

Y entonces, uno llega y hecha pleito, y grita, y se queja, y te dicen: -“Ya, aquí están”, y te los entregan, pero, ¿qué crees?, miras la fecha de caducidad de los antirretrovirales y ¡ya caducaron! Y entonces la pregunta de: Si las tenían, ¿Por qué no te las dieron?, es la madera seca que aumenta el infierno que nuevamente ya nos habían encendido. Y entonces, estás segura de que te quieren ver la cara de estúpida, por lo que ahora te preguntas: ¿de qué se trata?

Y te repites: -“¿De qué se trata?. ¿Acaso se trata de dejarnos morir por desabasto de medicamentos, mientras se gastan millones y millones de pesos en las ante-pre-campañas de las pre-campañas de las campañas? ¿O sólo se trata de no cumplir con su obligación constitucional de darnos salud, porque no hay dinero para los medicamentos, porque ya hicieron sus teje-manejes y ya se gastaron todo ese dinero en comprar medios electrónicos, granjas de bots y periódicos impresos, para hablar bien de la gente mala?

O como Zoe Robledo, el ausente director del Seguro Social, quien durante los últimos dos años estuvo en permanente ante-ante-pre-campaña, gastándose el dinero del erario que debería de invertir en cumplir con las personas usuarias del IMSS, y se la pasaba transmitiendo sus en vivo, desde las cómodas camionetas en las que viajaba, y en las inauguraciones de eventos sociales en los que no dejaba de sonreír, porque le habían asegurado la candidatura para gobernador de Chiapas, hasta que le tumbaron su ante-ante-ante-pre-campaña, que lo hizo ausentarse de sus labores.

-¿Para qué me voy a preocupar de los enfermos, si ya voy a ser el gobernador de mi Estado, y quién quita futuro presiente de toda la República?, seguramente pensó Zoé Robles cuando declaró que: “Ayer, hoy y siempre mi rumbo es el porvenir, mi opción es el pueblo y mi destino es Chiapas”, lo que nos hace comprobar ni ayer, ni hoy, ni nunca va a estar interesado en la salud de derechohabientes del IMSS.

Repito una vez más: fue algo que no se tenía programado, y que cuando fueron rechazadas y rechazados y no los quisieron recibir, a pesar de que ya se había hecho el compromiso firme de dialogar, porque ellas estaban dispuestas al diálogo, ya que habían solicitado amablemente una charla con la titular de CENSIDA, y cuando llegaron y no los recibió, y por el contrario comenzaron a insultarles y a violentarnos burlándose de ellas, nuevamente le echaron leña seca al infierno institucional que ya habían encendido.

Y a diferencia de esas mujeres vestidas de negro y encapuchadas, que en las marchas feministas no detienen, no agarran, no castigan, ellos si dieron la cara, porque no tenían nada que esconder, porque la gente sabe quiénes eran, las autoridades también, y la ciudadanía que les desconocía, ahora ya lo sabe, y a diferencia de esas mujeres encapuchadas intocables, que nadie quiere buscar, que nadie quiere castigar, por hacer lo mismo que hicimos ellas, solo que sin un motivo visible, ni público.

 Y sí, se les fue de la mano, porque no tenían planeado que iban a quemar sillones, porque llegaron ahí dispuestos a hablar con la directora, y porque estaban seguras de que ella, en su horario de trabajo, los iba a recibir, como ya se había anunciado.

El fuego de nuestro infierno, es ese fuego con el que las autoridades tratan de criminalizarnos. Es ese fuego que crean en nuestra mente, en nuestro organismo, en nuestro corazón, cotidianamente, minuto a minuto, hora tras horas, día a día.

Fuego por el que nadie, (de quienes ahora se están quejando e intentando criminalizar lo ocurrido), ha dicho, ni ha pretendido hacer absolutamente nada para solucionar el desabasto de todo tipo de medicamentos (aparte de negar su existencia), suspender a quienes no atienden profesionalmente a las personas, sin importar su orientación sexual, su expresión de género o su estado serológico, y así apagar ese fuego de todas, todes y todos tan temido...

Hagamos lo que sea necesario para asegurar la salud de toda la ciudadanía, y de todas las Comunidades, en especial para los grupos prioritarios y vulnerables.

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