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Editorial Octubre

No se celebra lo que no se lucha.

Nuestra reflexión de este mes versa sobre una pregunta: ¿Por qué no existe, una Marcha del “Orgullo Hetero”?

En mayo de 2019, en Boston y en Brooklyn, planeaban una marcha del “Orgullo Hetero”, programada para agosto, en bajo el lema It’s great to be straight (Es genial ser heterosexual).

Los preparativos para esa marcha se llevaron a cabo durante junio, el mes en que la Comunidad LGBT celebra su orgullo y su dignidad.

Tratando de aprovechar la enorme difusión que año con año los medios de comunicación le brindan a las Marchas del Orgullo LGBT, esos hombres heterosexuales lo anunciaron, pero no tenían idea de que la respuesta iba a ser totalmente negativa, ya que la mayoría, de los medios que acudieron a la rueda de prensa o que recibieron el boletín informativo, no lo publicaron; otros escribieron notas de condena al respecto y los menos que se atrevieron fueron severamente criticados por el público.

Y la prensa se negó a apoyarlos porque en la historia no existen personas quemadas, corridas de sus casas, salvajemente golpeadas, rechazadas por su familia, que se le señale en misa, que sean asesinadas por el hecho de ser heterosexuales. Por eso no existe una Marcha Hetero.

Porque No se celebra lo que no se lucha.

No se realiza una Marcha Hetero, porque no existe la heterofobia. Las y los heterosexuales no tienen que rogar para que, como parte de la ciudadanía, les respeten sus Derechos Humanos y Civiles; no tienen nada que temer al admitir su orientación sexual; su desarrollo personal jamás ha sido limitado por su familia, por el Estado o por cualquier Iglesia.

Las redes sociales han explotado esta noticia, con risas, burlas, condenas, pero también con sentidas reflexiones. Muchas personas señalan el sinsentido del “orgullo hetero”, partiendo de que la orientación heterosexual es la norma, lo normal, lo que la “sociedad” decide que debe ser, sin respetar lo que la gente quiere.

Nadie en las redes sociales se burla de las personas heterosexuales, por el simple hecho de ser heterosexuales; a nadie en las escuelas golpean hasta dejarles inconscientes o desfigurarles para el resto de sus vidas, por asumirse heterosexual; nadie les grita a la cara que son una aberración, que sería mejor si se mueren; nadie les violenta durante toda su vida obligándoles a que acepten que su orientación es antinatural, y que la de ellos es la normal, la aceptada, la buena, la que Dios quiere que sea.

A ninguna persona heterosexual la corren de ninguna iglesia, ni le prohíben entrar a rezar, a escuchar la palabra de Dios, ni los maldicen, ni les clausuran la entrada al cielo, por ser heterosexuales. Tampoco los exponen ante las personas con las que viven, conviven y socializan, haciéndolos ver como demonios, violadores o pedófilos, ni generando con estas acciones discursos de odio, que terminan en suicidios. O asesinatos.

A ninguna persona que se asuma como heterosexual se le castiga en su casa, ni se burlan en sus escuelas, ni cuchichean en sus trabajos, ni toman su orientación como un pretexto para no crecer en sus empleos, ni les tiran piedras e insultan en la calle, tampoco les golpean en grupos en los parques, ni los atacan impunemente en los espacios de diversión, mucho menos les meten sus cabezas en las tazas de los baños de los antros, etc., etc., etc.

A pesar de la lucha que la Comunidad LGBT hemos realizado a lo largo de las décadas, y de los avances y logros obtenidos en las instancias gubernamentales, el día de hoy, quienes no nos identificamos como heterosexuales podemos seguir siendo víctimas de exclusión y violencia física, psicológica o simbólica a muy distintas escalas, en todos los países del mundo.

En nuestro planeta, actualmente, más de 70 países continúan criminalizando las relaciones entre personas del mismo sexo y por lo menos cinco de ellos, nos castigan con pena de muerte.

El reciente intento de crear una contraparte heteronormativa ha sido muy debatida, pero se siguen preparando, y ya comienzan a mostrar su bandera en algunos lugares, la cual tenía que ser totalmente opuesta a la del arcoíris, mostrando un formato binario: franjas blancas y negras.

Alegremente, la cantidad de personas heterosexuales que piensa y actúa desde la visión del odio y la violencia, sigue disminuyendo, y las hemos viste integrarse a nuestras Marchas del Orgullo en todo el mundo.

Aquí mismo en Querétaro, este 2023 asistieron a la 7a. Marcha de Orgullo y Dignidad LGBT+, más de 14 mil personas, habiendo marchado miles de personas heterosexuales, que viven el amor y el respeto por sus familiares, porque han descubierto que tienen hijas, hijes o hijos diversos, han reconocido amistades preciadas, han identificado a personas de sus trabajos o de sus escuelas que pertenecen a esta Comunidad; porque han entendido que por igual pagan impuestos y servicios, y reconocen que también brindan importantes aportes sociales, económicos, educativos, científicos, culturales, artísticos; o simplemente porque han escuchado a su corazón, y quieren vivir en paz.

Continuemos luchando por vivir en paz, desde el amor y la amistad.

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