CulturaLGBTPortada

Día de Muertas, Muertes y Muertos

Sentida Tradición Mexicana para preservar

Aquí vemos una propuesta, teniendo como base el encendido de velas, para esta hermosa tradición.

El Día de Muertos es una de esas tradiciones mexicanas que abarca a toda la sociedad en general, ya que la muerte, al no discriminar, nos lleva a todas las personas por igual.

Poco a poco el Altar de Día de Muertos ha ido permeando nuestras casas, nuestras oficinas, nuestras escuelas, y para montar el nuestro, o cooperar para montar uno en equipo, te presentamos esta breve información para que conozcas los símbolos más importantes que lo conforman, para que los expliques cuando te pregunten tus maestros, tu familia, tus amistades o simplemente para que amplíes tus conocimientos culturales.

El Altar de Día de Muertos es un espacio físico que se crea para recibir a nuestras y nuestros muertos. Esta tradición es ancestral, viene desde la cultura azteca, y se compone de una serie de sencillos elementos que lo hacen verse hermoso y cómodo para que cuando ellas, elles y ellos lleguen en esa única noche de cada año, lo hagan con gusto y alegría.

Aunque originalmente se armaba de siete niveles, poco a poco se ha ido ajustando a los espacios pequeños y a los gastos mínimos. Sin embargo, lo que le corresponde a cada nivel, lo puedes ir  colocando en uno solo, comenzando del frente hacia el fondo.

El 1er. nivel representa la Tierra, el mundo al que llegarán esa noche. Para recibirles debemos colocar una cruz hecha de sal, para evitar que el cuerpo se corrompa y ayude a la purificación de su espíritu. Para quienes sus cuerpos han sido cremados, podemos poner una cruz con cualquier tipo de ceniza. Y para aquellas personas que no sabemos cómo murieron ni dónde quedaron sus cuerpos y en qué condición, hagamos una cruz con pétalos de flores de cempaxúchitl. Todo lo anterior para proteger el altar y señalar los 4 puntos cardinales.

El 2º nivel es para calmar la sed del alma de la difunta o el difunto, después de su viaje desde el más allá, para lo cual debemos colocar vasos con agua. El agua mitiga su sed por el largo recorrido y fortalece su viaje de regreso.

En el 3er. nivel, continuamos en la tierra, por lo que debemos colocar esos alimentos y bebidas que le gustaban a nuestras personas fallecidas, como mole, hamburguesas, frutas, leche, café, cervezas y refrescos, cigarros, sin olvidar los cerillos, y puedes reforzarlo con pan de muerto, frutas, dulce de calabaza en tacha, o dulces en general, papitas, cacahuates, y más aún si van a llegar niñas y niños. También puedes poner cosos que usaban como perfumes, lápiz labiales, tintes de cabello, pelotas, algún libro especial, una película en dvd o cualquier formato, etc.

En el 4º nivel se colocan objetos para representar el viento, que simboliza la conexión entre nuestro mundo y el mundo del que vienen. Puede ser papel picado, o cintas de colores, que cuelguen y que sean movidas por el viento.

En el 5º nivel debemos colocar flores anaranjadas de cempasúchil, ya que nacen exclusivamente en esta época para ello, y aportan belleza, luz, color y aroma. En este espacio se colocan, entre estas bellas flores, las fotografías de nuestros seres queridos, quienes ahora sin ánimas benditas. También puedes colocar las fotografías de tus artistas ya fallecidos y de tus mascotas. Por lo regular frente a cada fotografía se coloca una veladora encendida, para que tenga su propia luz.

En el 6º nivel se coloca incienso o copal, en un pequeño anafre, ya sea metálico o de barro, para que al quemarse se purifique el ambiente, y acompañe a elevar las oraciones y los buenos pensamientos y recuerdos hasta el cielo. El aroma de la maderita de copal quemada, limpia el lugar de la presencia de malos espíritus, ahuyenta esas almas que pretenden entrar sin haber sido invitadas.

Finalmente, en el 7º nivel, en la parte superior del altar, se coloca una imagen religiosa, ya sea en figura o en estampita, para simbolizar la protección divina y la bendición de nuestras y nuestros difuntos. Aquí también puedes colocar las calaveritas de azucar o chocolate, de las personas que ya han muerto o de personas vivas, a las cuales puedes ponerle su nombre en la frente. También puedes poner tu propia calaverita con tu nombre.

Algo muy importante es que frente al altar, sin importar el tamaño de este, coloques un caminito con pétalos de flor de cempaxúchitl, para que vean con claridad por donde deben llegar a ese reencuentro con las personas y con las cosas que les brindaban alegría cuando aún pertenecían a este plano terrenal.

La noche del 1º para el 2 de noviembre, vienen las y los menores de edad, a quienes puedes recibirles con globos. Y en la siguiente noche, del 2 al 3 de noviembre, llegarán jóvenes y adultos, a quienes puedes recibirles con su música favorita, y dejársela puesta toda la noche, mientras disfrutan de sus comidas favoritas.

La tradición dice que la nochecita del día 3 de noviembre, al demontar el Altar, podemos comer todo lo que en el está, aunque algunas personas que lo han hecho, aseguran que los alimentos ya no tienen sabor, ni gusto, porque las visitas se llevaron su esencia…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back to top button