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Una soldada lesbiana se suicidó

Después de ser violada por un compañero militar

Una soldada lesbiana se quitó la vida después de haber sido violada por uno de sus compañeros soldados, en la base militar de Anchorage, Alaska, en donde trabajaban juntos, y supuestamente eran amigos.

La madre de la soldada, está dispuesta a llegar hasta las últimas consecuencias para que el culpable reciba el castigo que merece.

Kaylie Harris, se recibió como soldada en 2020 a la edad de 20 años, y fue enviada a Alaska a trabajar. En la base militar a la que llegó, se hizo amiga de varios soldados y soldadas, con quienes compartía sus tiempos libres.

Fuera de la milicia, la familia y las amistades de Kaylie conocían su orientación sexual, y nunca hubo ningún problema, por lo que decidió salir del closet de manera más abierta a través de Facebook, medio por el cual se enteraron en la base militar.

A partir de ese momento, la vida de Kaylie se volvió una pesadilla. Quienes se habían dicho sus amigas y amigos, compañeras y compañeros, comenzaron a burlarse de manera permanente y violenta, llegando al extremo de que uno de sus compañeros de su mismo grado, y quien parecía ser su mejor amigo, le aseguró que necesitaba conocer a un hombre para que olvidara su intención de ser lesbiana, y la violó.

Kaylie lo habló con su mamá, y la determinación fue denunciarlo ente las autoridades correspondientes, subrayando que, a partir del momento de la violación, comenzó a pensar en el suicidio, por lo que las autoridades, le quitaron la placa y el arma, y la mandaron con el psicólogo.

Esta la respuesta que el departamento de Asuntos Públicos del ala de la base aérea JBER/673d, le envió a la mamá de Kaylie:

“Existe una variedad de servicios y apoyo disponibles para los sobrevivientes de una agresión, independientemente de si deciden denunciar formalmente la agresión o no. Cualquier acusación de agresión sexual se toma en serio y se investiga hasta el final. Los recursos de instalación incluyen, entre otros, su cadena de mando, las fuerzas del orden de la base, la Oficina de Investigaciones Especiales de la Fuerza Aérea, la División de Investigación Criminal del Ejército, la Clínica de Salud del Comportamiento, el cuerpo de capellanes, los consultores militares y de vida familiar, la línea de ayuda segura del Departamento de Defensa, Programa de Defensa de la Familia, Programa de Respuesta y Prevención de Agresión Sexual de la Fuerza Aérea y Programa de Prevención y Respuesta a Agresión/Acoso Sexual del Ejército. También se encuentran disponibles defensores de víctimas de abuso doméstico y servicios legales. Todos los empleados del Departamento de Defensa, incluido el personal militar y civil, deben realizar una capacitación anual obligatoria en respuesta a la prevención y la agresión sexual”.

La mamá de Kaylie, solicitó formalmente, a través de un oficio, que ayudaran a su hija con los recursos de salud mental que tenían disponibles en la base, recibiendo esta respuesta:

Asuntos públicos del ala de la base aérea JBER/673d responde a la petición:

“A través de los diversos recursos y programas de referencia de JBER, las personas que enfrentan problemas de salud mental pueden elegir un proveedor dentro o fuera de la instalación. La Clínica de Salud Conductual, la Defensa Familiar y los centros de Preparación Familiar y Militar aquí ofrecen a las personas información sobre las diferentes opciones de proveedores de salud mental. Military OneSource puede proporcionar hasta 12 sesiones gratuitas con un consejero civil fuera de la instalación. El programa Task Force True North asigna proveedores de salud mental y equipos de apoyo religioso directamente a unidades de la Fuerza Aérea en servicio activo, y consultores militares y de vida familiar se asignan a unidades del Ejército”.

Kaylie inició su tratamiento psicológico. Después de varias sesiones, el especialista informó que ya estaba lista para regresar a sus labores, por lo que le devolvieron la placa y el arma, reintegrándola nuevamente a su batallón. El psicólogo le comentó a Kaylie y a su mamá, que había solicitado que mantuvieran alejado al agresor de la víctima.

Al tener nuevamente la placa y la pistola, Kaylie regresó a ejercitarse, siendo reinstalada en el mismo edificio que el violador, situación que le permitió a este, volver a agredirla verbalmente, y promover las burlas grupales de quienes integraban el batallón, y de quienes vivían en el edificio de dormitorios en el que residían.

Fue en mayo de 2021 cuando Kaylie decidió suicidarse, dejándole una carta a su mamá, en la que le explicaba todo.

A partir de ese momento, y hasta el día de hoy, a casi tres años de los sucesos, Carey Harris, la madre de Kaylie, con esta carta en la mano, como prueba del motivo por el que su hija había tomado la decisión de quitarse la vida, continúa su lucha contra las fuerzas armadas, para que castiguen al soldado violador, el cual fue cambiado de estación, sin ninguna amonestación.

A la madre de Kaylie, le llegó la segunda semana de febrero de este 2024, un oficio en el que le informaban que el “acusado” se encuentra en Florida desde 2022, y que las pruebas que habían reunido a lo largo de estos casi tres años, desaparecieron. Solo le escribieron que “La pruebas se perdieron al ser transportadas de Alaska a Estados Unidos”.

Sin embargo, la señora Harris, insiste en que continuará su lucha, porque: “Alguien deber rendir cuentas”.

Desconocemos cuántos casos de este tipo han ocurrido en las fuerzas armadas en México, sin embargo, tenemos la férrea voluntad de que, sin importar la cantidad que hayan sido, tenemos que continuar nuestra lucha para que:

1.- Ningún caso de este tipo quede impune.

2.- Que no vuelva a ocurrir en nuestro país, suponiendo que haya acontecido alguno.

Es por esto que, una vez más, tenemos que salir a votar el próximo 2 de junio, con la seguridad de que nuestro voto, va a ser respetado, y que va a sumar la decisión de aquel o aquella candidata que prometa apoyar a nuestra Comunidad con acciones, y no solo con promesas.

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